Palenque es una de las ciudades arqueológicas más atractivas de México. Conocerla es descubrir el alma del mundo maya, es entender mitos, rituales y creencias; es, también, admirar el ingenio de nuestros antepasados reflejado en su majestuosa arquitectura. En medio de la selva, Palenque se desarrolló como una de las ciudades más notables del periodo Clásico maya, sede de una poderosa dinastía que dominó las montañas del norte de Chiapas y las llanuras de Tabasco.

 

Sin embargo, hoy, parece que preferimos conocer a la cultura maya del pasado, porque la del presente se enfrenta a su exterminio mediante políticas gubernamentales que fomentan el despojo de sus territorios ancestrales. Existen renovadas formas de resistencia, mismas que se enmarcan en el largo calendario de lucha que los pueblos han generado durante los últimos 500 años, que no es otra que su derecho a ejercer su libre determinación: La oposición a un mundo basado en el dinero que continúa elaborando leyes y políticas para el saqueo de los bienes naturales comunes, saberes y prácticas tradicionales.

PALENQUE

LA MALDICIÓN DE LA ABUNDANCIA

A lo largo de todo el territorio chiapaneco, podemos encontrar un sinnúmero de presas operando o por construir, parte del boom latinoamericano que las promueve como una fuente limpia de producción de energía, pese a que estudios han mostrado cómo las represas    

en regiones tropicales emiten cantidades significativas de gases de

efecto invernadero. Además del impacto en la calidad y salubridad de

las aguas, degradación de ecosistemas acuáticos, impactos en la biodiversidad y en el caso de las mega represas, efectos sísmicos regionales. En concreto, Palenque convive con una plaga del llamado “Pez Diablo” (Hypostomus plecostomus), que provoca afectaciones a la actividad pesquera y ahuyenta a los bañistas de los balnearios regionales. Esta plaga es originaria de Brasil, pero fue introducida a México para limpiar las algas que dan coloración verdosa al agua en las presas.

En Palenque y sus cercanías, se prevé la construcción de presas hidroeléctricas en los próximos 5 años, entre ellas la binacional Boca del Cerro, que afectará a 707 hectáreas de Tenosique y 1092 de Palenque, invadiéndolas y desalojando a las comunidades que en ellas viven (principalmente choles y tzeltales). La obra provocará que en lo inmediato desaparezca la comunidad de San Carlos Boca del Cerro: Tenosique, pues se convertirá en oficinas y campamento de la empresa que construye la cortina de la represa, y por supuesto, el gobierno no los indemnizará por sus tierras. A pesar de declararse inviable en 2017, el proyecto aún no se ha cancelado.

 

Chiapas es el primer estado en la República mexicana en riqueza en agua y energía hidroeléctrica, el 54% de la energía del país se genera en una sola cuenca chiapaneca, El Grijalva. Es paradójico que pese a ello sigan existiendo comunidades indígenas que no cuentan con la luz eléctrica ni con agua entubada.

 

Pero los cuerpos de agua no sólo se enfrentan a las presas, actualmente ya existen daños irreparables de contaminación en ellas, como los vertidos de aguas residuales de la industria de la palma aceitera (entre otras) de la transnacional Palma Tica. Aparte de encontrarnos con este cultivo a las puertas del ecocidio y el despojo social, los contaminantes que vierten al medio ambiente de forma accidental y a veces, de forma liberada afectan a los peces, aves y mamíferos, que mueren al vivir o al beber estos en estas aguas. Dos de los afluentes que cruzan por Palenque, el Chacamáx y Chimichibol, se encuentran entre un 70% y un 95% de contaminación, a parte de los vertidos de este tipo de industria, se vierten aguas residuales de las viviendas y/o comercios productos agroquímicos del campo y heces fecales de animales domésticos y del ganado bovino.

ECOTURISMO, O LA MERCANTILIZACIÓN DE LA NATURALEZA Y SUS PROTECTORES

Desde 2006, los Tzeltales de San Sebastián Bachajón, se encuentran en resistencia frente a los megaproyectos turísticos que pretenden “construir un nuevo Cancún en el norte de Chiapas”, en palabras del gobernador. Para 2008, las empresas Norton Consulting, experta estadounidense en desarrollo turístico, y la española EDSA Construcción, presentaron el proyecto turístico CIPP – Cascadas de Agua Azul. En este proyecto se enmarcan el recién inaugurado aeropuerto de Palenque y la autopista de San Cristóbal, pero se pretende construir parques temáticos, campos de golf y hoteles en las cercanías de territorios zapatistas.

 

A este megaproyecto, se le suman los ya presentes llamados “ecoturísticos”, que condicionan la economía local al sometimiento de intereses esclavistas, además de ser utilizados para comprar lealtades, identificar opositores y atacarlos con paramilitares. El ecoturismo, publicitado como panacea económica y benficio para el amenazado medio ambiente, es un instrumento político-económico-militar contra la autonomía indígena.

 

Chiapas ocupa los primeros lugares en producción de gas, petróleo, ganadera, avícola e industrial y cuenta con la mayor diversidad de microclimas del país, ¿Qué clase de ecoturismo puede coexistir con el extractivismo y el despojo?