Desde hace aproximadamente 2500 años, los zoques habitan entre el sinfín de paisajes que componen el sur de México. Sin embargo, esta “cultura madre” que habitaba antes que los mismos Olmecas, ha resistido un sinnúmero de adversidades, más allá de la colonización o de la erupción de volcanes.

 

En la década de 1960, se construyeron las presas hidroeléctricas de Malpaso y Peñitas, las cuales generaron el desplazamiento de miles de campesinos e inundaron más de 30 mil hectáreas de tierras de cultivo. A este desastre ambiental, se le suman los causados por las compañías mineras extranjeras lideradas por la canadiense Linear Gold Corporation o Brigus Gold Corporation, Kinross y su filial mexicana KG Minera Ixhuatán, Minera Frisco (propiedad de Carlos Slim), Cangold Limited y Apollo Gold Corporation que trabajan en el Proyecto Ixhuatán. Dicho proyecto involucra un total de 4 mil 176 hectáreas de tierras ejidales de comunidades indígenas zoques, todo un expolio para al menos 10 municipios del norte del Estado.

 

A los problemas causados por la minería, se le suma la explotación petrolera, en plena acción desde hace más de un siglo. La creencia popular de los zoques es que los municipios de Chapultenango, Ixtacomitán y Francisco León eran en realidad las reservas naturales de petróleo que el gobierno exploraba, lo que provocó la erupción del volcán Chichonal en 1982.