La gente que vivía cerca del tzitzunhkotzäjk (Chichonal) sabía que el cerro era fuego y que algún día iba a quemarse todo. Cuentan los más ancianos que meses antes de la erupción, la Pyogba Chu’we (la señora del volcán) se paseó por los poblados, riveras y colonias. Conforme avanzaba, vivía las tres edades en un día: niña por la mañana,  mujer adulta durante el mediodía y anciana en la tarde hasta ocultarse el sol, cuando desaparecía. Cuentan que invitaba a todo aquel con el que se cruzaba a su fiesta de cumpleaños a disfrutar con ella de las luces de colores, los cohetes y un gran banquete… Cuentan, que aquellas comunidades y colonias por las que extendió su invitación, a todas ellas, llegó la lava y los estragos de la erupción.

RUTA ZOQUE

La erupción del 28 de marzo de 1982 provocó la salida de los zoques que vivían en el territorio afectado. Territorio al que habían llegado huyendo de la esclavitud de las fincas no hace tantos años. Se estima que 2 mil personas murieron y otras 20 mil tuvieron que ser desplazadas en busca de un nuevo hogar. La selva fue uno de sus destinos. Otros, fueron a vivir a las tierras áridas del centro. Otros tuvieron que huir a diferentes estados como Veracruz, Tabasco, Oaxaca y Guadalajara.

Pero la erupción del volcán Chichonal no es la única razón de la migración de zoques. La pobreza alcanza a más del 98% de este pueblo originario; fruto de procesos sociales, políticos, económicos y ambientales como la implantación por parte del Estado de la ganadería extensiva desde 1930 que ha provocadola conversión de los zoques de campesinos a jornaleros, y de jornaleros a migrantes en los centros del gran turismo de la Rivera Maya o a migrantes rumbo a una

vida mejor en Estados Unidos.

Desde hace aproximadamente 2500 años, los zoques habitan entre el sinfín de paisajes que componen el sur de México. Sin embargo, esta “cultura madre” que habitaba antes que los mismos Olmecas, ha resistido un sinnúmero de adversidades, más allá de la colonización o de la erupción de volcanes.

 

En la década de 1960, se construyeron las presas hidroeléctricas de Malpaso y Peñitas, las cuales generaron el desplazamiento de miles de campesinos e inundaron más de 30 mil hectáreas de tierras de cultivo. A este desastre ambiental, se le suman los causados por las compañías mineras extranjeras lideradas por la canadiense Linear Gold Corporation o Brigus Gold Corporation, Kinross y su filial mexicana KG Minera Ixhuatán, Minera Frisco (propiedad de Carlos Slim), Cangold Limited y Apollo Gold Corporation que trabajan en el Proyecto Ixhuatán. Dicho proyecto involucra un total de 4 mil 176 hectáreas de tierras ejidales de comunidades indígenas zoques, todo un expolio para al menos 10 municipios del norte del Estado.

 

A los problemas causados por la minería, se le suma la explotación petrolera, en plena acción desde hace más de un siglo. La creencia popular de los zoques es que los municipios de Chapultenango, Ixtacomitán y Francisco León eran en realidad las reservas naturales de petróleo que el gobierno exploraba, lo que provocó la erupción del volcán Chichonal en 1982. 

DE AQUELLOS POLVOS VIENEN ESTOS LODOS

Desde hace aproximadamente 2500 años, los zoques habitan entre el sinfín de paisajes que componen el sur de México. Sin embargo, esta “cultura madre” que habitaba antes que los mismos Olmecas, ha resistido un sinnúmero de adversidades, más allá de la colonización o de la erupción de volcanes.

 

En la década de 1960, se construyeron las presas hidroeléctricas de Malpaso y Peñitas, las cuales generaron el desplazamiento de miles de campesinos e inundaron más de 30 mil hectáreas de tierras de cultivo. A este desastre ambiental, se le suman los causados por las compañías mineras extranjeras lideradas por la canadiense Linear Gold Corporation o Brigus Gold Corporation, Kinross y su filial mexicana KG Minera Ixhuatán, Minera Frisco (propiedad de Carlos Slim), Cangold Limited y Apollo Gold Corporation que trabajan en el Proyecto Ixhuatán. Dicho proyecto involucra un total de 4 mil 176 hectáreas de tierras ejidales de comunidades indígenas zoques, todo un expolio para al menos 10 municipios del norte del Estado.

 

A los problemas causados por la minería, se le suma la explotación petrolera, en plena acción desde hace más de un siglo. La creencia popular de los zoques es que los municipios de Chapultenango, Ixtacomitán y Francisco León eran en realidad las reservas naturales de petróleo que el gobierno exploraba, lo que provocó la erupción del volcán Chichonal en 1982. 

Desde las comunidades, los pueblos observaban con temor la aprobación de la reforma energética en el 2013 con la cual el gobierno entrega al gran capital nacional y extranjero el negocio de los hidrocarburos del país, despojando a territorios indígenas, tierras campesinas e incluso propiedad privada. Los Zoques, que llevan sobre su espalda cargando durante siglos el peso del despojo, saben que esto no les traerá el supuesto “progreso”, saben que se seguirá perpetuando la pobreza, la contaminación, el desprecio en contra de nuestros pueblos originarios, comunidades y ejidos. Se ha tratado de convencer a los zoques mediante el condicionamiento de apoyos sociales y promesas de ampliar caminos, construir puentes y dotarlos de drenaje... pero ellos ya saben que la verdad no se encuentra en la voz del gobierno.

Pero no fue hasta 2016 cuando el gobierno federal a través de la Secretaría de Energía (SENER) confirmó la inclusión de 8 municipios zoques de Chiapas a la Ronda 2.2 de licitaciones en exploración y extracción de hidrocarburos que afectarían a 84.500 hectáreas. Desde ese mismo momento, irrumpe en la región la protesta y comienza la lucha del Movimiento indígena del Pueblo Creyente Zoque en Defensa de la Vida y a la Tierra. Así, comienzan un arduo trabajo de autoconsulta, socializando toda la  información acerca de los proyectos extractivos, en cada casa, barrio, comunidad y municipio. 

En junio de 2017, convocaron una gran marcha-peregrinación, que reunió a más de 6 mil indígenas, exigiendo la negativa absoluta a los megaproyectos extractivos, y el cese de la criminalización de la protesta social. Por el momento, la SENER no ha quitado al territorio zoque de la oferta de “disponibles” por lo que la amenaza persiste.

EL ANUNCIO DE UNA NUEVA ERUPCIÓN